No, este coche en particular no salió de una línea de producción de la multinacional Fiat S.p.A. Procedía del taller del señor Alfredo Vignale, construido con componentes del popular Fiat Cinquecento. El taller estaba en Grugliasco, junto a la planta Fiat Mirafiori, y allí se fabricó el coche entre 1967 y 1971 — cuidadosamente, a mano y en pequeñas series. Al mismo tiempo Vignale producía series limitadas sobre los Fiat 850, 124 y 125.
De aprendiz de Farina a su propia marca
La historia de Alfredo Vignale comienza en 1913 en Grugliasco, y su formación tuvo lugar en Stabilimenti Farina, uno de los grandes nombres de la carrocería italiana. Tras fundar su propio negocio en 1948, trabajó sobre todo en encargos especiales para grandes fabricantes italianos e internacionales. Desde modelos de exposición destinados a salones del automóvil de todo el mundo hasta creaciones únicas para clientes privados exigentes, la artesanía de Vignale obtuvo reconocimiento en toda la industria. Su lista de clientes era prácticamente la propia industria — Cisitalia, Ferrari, Volvo, Lancia, Alfa Romeo, Maserati y, por supuesto, Fiat.

El diseño frontal está dominado por una gran y llamativa falsa parrilla decorativa. Sin embargo, detrás no hay ningún radiador — y de hecho el coche no tiene ninguno, ni delante ni detrás.

Esto es lo que realmente esconde la falsa parrilla decorativa.
A comienzos de los años sesenta quería dejar de trabajar como subcontratista y poner su propio nombre en un automóvil. Acercó la actividad a Mirafiori para reducir la distancia de suministro y empezó con el Fiat 850, para el que dibujó elegantes carrocerías abiertas y cerradas. Los Fiat 124 y 125 recibieron carrocerías deportivas llamadas Evelyne y Samantha. Y sobre el chasis del pequeño Fiat 500 construyó este roadster de dos plazas.
Una parrilla sin radiador
El Fiat 500 lleva el motor atrás, por lo que la parrilla del morro del Gamine no refrigera absolutamente nada. Es una referencia deliberada al estilo anterior a la guerra, como el de algunos Lancia y el propio Fiat Balilla, y detrás se encuentra la rueda de repuesto montada verticalmente. Las puertas laterales curvadas toman elementos de antiguos turismos británicos, aunque no hay ventanillas descendentes. El parabrisas es plano en lugar de curvo, con pequeños conductos triangulares en los pilares para desviar el agua con mal tiempo. La practicidad era limitada, pero el encanto estético resultaba indiscutible — una expresión de la visión artesanal de Vignale.

En un coche tan pequeño sería perfectamente posible prescindir de puertas. Pero las tiene — aunque no existe ninguna manilla exterior.

Para lograr más efecto, probablemente habría sido mejor utilizar tapacubos con apariencia de radios, pero eso habría aumentado notablemente el precio.

El puesto de conducción es sencillo y sin artificios: nada superfluo.

Los asientos, sin embargo, son bastante cómodos y además resisten bien la humedad.

La cantidad de instrumentos del panel se reduce al mínimo: un solo reloj contiene toda la información necesaria.
Por qué el Gamine vendió más que sus hermanas
Este pequeño coche realmente no podía presumir de mucha practicidad. Podría verse como el capricho juguetón de un maestro — especialmente teniendo en cuenta su nombre, que en francés significa aproximadamente «traviesa» o «pícaro». Sin embargo, esta visión ligera se matiza por el hecho de que superó en producción a sus «hermanas» con carrocería cupé. Mientras Samantha y Evelyne apenas superaron las cien unidades cada una, el Vignale Gamine las adelantó con unas trescientas destinadas solo al mercado británico. En total se calcula que se fabricaron entre 400 y 450. Por desgracia no se conservan datos más precisos.

El pequeño motor cabe cómodamente bajo la tapa trasera. Sin embargo, las ranuras del panel dejan claro que debajo hay un compartimento de motor y no un maletero.

El paragolpes trasero carece prácticamente de utilidad — igual que las «mitades» delanteras. Las luces traseras, por su parte, son grandes y muy visibles.
Qué salió mal
En primer lugar, ofrecía solo dos plazas frente a las cuatro del Fiat 500 básico, y además era notablemente más lento. En segundo lugar, su comportamiento dejaba bastante que desear. El precio relativamente elevado también influyó: la demanda quedó por debajo de lo esperado, y eso llevó finalmente a Alfredo Vignale a abandonar por completo la producción de automóviles. En otoño de 1969 todo su negocio fue adquirido por Alejandro de Tomaso, que pensaba fabricar allí su Pantera. Trágicamente, a finales de noviembre, justo cuando terminaba el traspaso de propiedad, el señor Alfredo murió en un accidente al volante de su Maserati particular. Así se cerró otro capítulo de la historia de la carrocería italiana.

Este ejemplar estaba claramente destinado a países con circulación por la izquierda.

El perfil del coche es atrevido — tanto con la capota puesta como bajada. Sin embargo, en ambos casos la protección frente al exterior es prácticamente inexistente.
El camino de un coche hasta Honolulu
El coche de estas fotografías tiene el volante a la derecha. Fue encargado a través de la sucursal londinense de la empresa y allí encontró a su primer propietario; los documentos sitúan la compra en 1969 por 645 libras. Un año después ese propietario se trasladó a Karachi, Pakistán, y llevó el coche consigo. Desde allí viajó a Hawái pasando por Melbourne, Australia, hasta acabar en Honolulu. Pese a sus largos viajes, este ejemplar llegó en un estado sorprendentemente bueno.

«Gamine» sigue siendo «chico». Y aquí están las «chicas», sus hermanas: Samantha…

…y Eveline
Fiat Vignale Gamine: datos principales
- Fabricado por: Carrozzeria Vignale, Grugliasco — no por Fiat
- Años: 1967 a 1971, a mano, en pequeñas series
- Base: Fiat 500 Cinquecento, motor trasero
- Carrocería: descapotable de dos plazas, sin ventanillas descendentes ni manillas exteriores
- La parrilla: solo decorativa — detrás está la rueda de repuesto
- Producción: aproximadamente entre 400 y 450 en total, unas trescientas para Gran Bretaña
- Hermanas: Samantha sobre Fiat 125 y Evelyne sobre Fiat 124, algo más de cien de cada una
- Este ejemplar: comprado nuevo en Londres en 1969 por 645 libras; hoy en Honolulu tras pasar por Karachi y Melbourne
Preguntas frecuentes
¿Es el Gamine un Fiat? Solo por debajo. La mecánica procede del Fiat 500, pero el coche fue diseñado y construido por el taller de Alfredo Vignale en Grugliasco, y Fiat S.p.A. no participó en su creación.
¿Por qué un coche con motor trasero tiene parrilla de radiador? Porque no es una parrilla de radiador. Es un elemento estilístico, un guiño a coches anteriores a la guerra como el Fiat Balilla, y el espacio detrás alberga la rueda de repuesto montada verticalmente.
¿Cuántos se fabricaron? Según la mayoría de estimaciones, entre 400 y 450, con unas trescientas unidades destinadas al mercado británico. Ya no existen registros exactos.
¿Qué significa el nombre? Procede del francés y significa aproximadamente «traviesa» o «pícaro».
¿Por qué terminó la producción? Dos plazas en lugar de cuatro, prestaciones modestas, comportamiento poco destacado y un precio elevado mantuvieron la demanda por debajo de las expectativas. Vignale vendió el negocio a Alejandro de Tomaso en otoño de 1969.
Foto: Sean Dugan, www.hymanltd.com
Esta es una traducción. Puede leer el artículo original aquí: Traviesa: el Fiat Vignale Gamine de 1969 contado por Andrei Khrisanfov
Publicado Mayo 02, 2024 • 6m para leer