El Stutz Black Hawk de 1929, un descapotable biplaza, representa uno de los capítulos más fascinantes de la historia automovilística estadounidense: el auge y la caída de las «marcas complementarias» durante los felices años veinte. Esta alternativa más asequible a la prestigiosa marca Stutz llegó justo a tiempo para presenciar el devastador crac bursátil que transformaría toda la industria.
El auge de las marcas complementarias en los Estados Unidos de los años veinte
A lo largo de la década de 1920, los fabricantes estadounidenses de automóviles se dejaron llevar por una auténtica fiebre de crear nuevas marcas destinadas a complementar sus gamas existentes. La estrategia era sencilla: penetrar en los segmentos de gran consumo sin menoscabar el prestigio de las marcas consolidadas.

En la barra luminosa que une los faros se lee claramente: «Black-Hawk, fabricado por Stutz», de modo que no queda duda alguna sobre el origen del automóvil. El emblema circular con una pluma y un sol, de aspecto ligeramente japonés, adorna el parachoques delantero y se repite en los cubos de las ruedas, incluidas las de repuesto.
Los primeros pioneros de la estrategia de marcas complementarias
Varios fabricantes encabezaron este planteamiento revolucionario:
- Hudson (1919): lanzó la marca Essex para sus modelos más asequibles y se convirtió en referente de la tendencia
- Paige (1922): presentó la gama Jewett para ampliar su alcance en el mercado
- Nash (1925): estrenó el económico Ajax, con su nombre de inspiración griega clásica

El emblema circular con una pluma y un sol, de aspecto ligeramente japonés, adorna el parachoques delantero y se repite en los cubos de las ruedas, incluidas las de repuesto.
General Motors establece la pauta para la industria
Cuando General Motors entró en el juego de las marcas complementarias en 1926, se abrieron las compuertas. El gigante automovilístico reforzó su división Oakland con el asequible Pontiac, ofrecido al principio con solo dos tipos de carrocería.

El adorno del capó es esa misma pluma de halcón. Aquí aparece rodeada de flechas numeradas, con cierto parecido a un reloj de sol.
La expansión de la cartera de marcas de General Motors
Tras el éxito de Pontiac, aparecieron nuevos nombres con rapidez:
- La Salle: situada junto a Cadillac, esta marca evocaba las primeras exploraciones de América
- Marquette: creada como marca complementaria de Buick con inspiración francesa
- Viking: marca asociada de Oldsmobile con una marcada identidad escandinava

Los faros eran suministrados por Ryan-Lite, pero se fabricaban según las especificaciones de diseño de Stutz.
Los fabricantes independientes siguen el ejemplo
Al observar el éxito de General Motors, los fabricantes más pequeños se apresuraron a crear sus propias marcas complementarias:
- Studebaker presentó Erskine, denominada así por el presidente de la empresa, y la comercializó como una línea de automóviles de estilo europeo
- Willys-Overland lanzó la asequible serie Whippet, cuyo nombre procedía de la raza canina
- REO añadió el simplificado pero llamativo Wolverine a sus modelos habituales
- Marmon presentó el Roosevelt, bautizado con un nombre de inspiración patriótica
Curiosamente, ni cuando se estrenó el automóvil Roosevelt ni cuando cesó su producción Theodore o Franklin Roosevelt ocupaban la presidencia de los Estados Unidos: uno ya había abandonado el cargo y el otro aún no lo había asumido.

El mando redondo situado en el lado izquierdo del salpicadero controla el servofreno de vacío B-K, una opción muy popular en todos los automóviles Stutz.
Por qué Stutz necesitaba una marca complementaria
Stutz Motor Company tenía razones de peso para sumarse a esta tendencia. Fundada en 1911 como fabricante de automóviles deportivos de altas prestaciones, Stutz había cimentado su reputación con modelos como el legendario Bearcat, famoso tanto dentro como fuera del país.

El elegante cuadro de instrumentos lleva estampado «Stutz», no «Black Hawk». Los indicadores, de izquierda a derecha, son: presión del aceite, temperatura, velocímetro de tambor con cuentakilómetros, reloj, indicador del nivel de combustible y amperímetro.
Problemas financieros y recuperación
La trayectoria de la empresa fue accidentada:
- Comienzos de los años veinte: Stutz quedó bajo el control del financiero Allan Ryan durante los intentos de expansión
- 1919-1922: Ryan manipuló las acciones de la empresa en Wall Street y llevó a Stutz al borde de la quiebra en apenas tres años
- 1922: Charles Schwab, presidente de Bethlehem Steel, apartó a Ryan y estabilizó la empresa
- Mediados de los años veinte: un nuevo equipo de ingenieros diseñó automóviles dignos de la tradición deportiva de la marca

El asiento trasero desplegable, apodado «asiento de la suegra» por los bromistas de la época.
El problema del precio
A finales de los años veinte, Stutz se enfrentaba a un serio problema de posicionamiento en el mercado:
- 1921: el precio medio de un Stutz era de 3.920 dólares
- 1928: el precio medio subió hasta 4.433 dólares
- Modelo básico de 1928: 3.495 dólares por un descapotable biplaza básico
- Modelo superior de 1928: 6.895 dólares por un automóvil urbano descapotable hecho a medida
Mientras tanto, competidores como La Salle y Packard ofrecían modelos entre 2.000 y 2.500 dólares, algunos incluso con motores de seis cilindros. Stutz necesitaba competir en este segmento más accesible del mercado.

Una puerta en el lado derecho de la carrocería da acceso a un compartimento específico para equipaje, con espacio para una bolsa de golf. Era una característica completamente habitual en los descapotables biplaza de aquella época.
Nacimiento de la marca Black Hawk
La nueva marca complementaria debutó como modelo de 1929 en los salones del automóvil celebrados en enero de 1929 en Nueva York y Chicago. El nombre «Blackhawk» evocaba deliberadamente al modelo más rápido que Stutz ofrecía entonces, pero los responsables de mercadotecnia lo escribieron de otra manera, como «Black Hawk», con espacio o guion, para distinguir ambos nombres.

Seis cilindros, 3.958 cm³ de cilindrada, carburador Zenith de tiro ascendente, relación de compresión de 5,25:1 y 85 caballos de potencia a 3.200 revoluciones por minuto.
La leyenda de Black Hawk
El equipo de mercadotecnia de Stutz construyó una atractiva historia de marca alrededor del nombre, afirmando que rendía homenaje a la tribu indígena estadounidense Black Hawk. La asociación también tenía sentido geográfico: Stutz operaba en Indianápolis, Indiana, un estado con una profunda herencia indígena. La empresa tenía tanto derecho a adoptar esta iconografía como Pontiac lo había tenido tres años antes.

Las aberturas triangulares de ventilación visibles en los laterales, delante de las puertas, están pensadas para conducir con calor. Pueden cerrarse cuando las condiciones resultan menos agradables.
Una identidad de marca inconfundible
Black Hawk presentaba una imagen de marca elegante y discreta:
- Emblema del capó: una pluma negra de halcón que cae junto a un disco solar rojo sobre fondo blanco
- Adorno del tapón del radiador: un diseño de pluma plateada

El parachoques trasero está dividido en dos mitades para dejar espacio a un portaequipajes abatible en la parte posterior.
Cómo se creó el Stutz más asequible
La solución de seis cilindros
Los ingenieros crearon el motor de seis cilindros del Black Hawk eliminando los cilindros 2 y 7 del propulsor de ocho cilindros en línea de Stutz. Aunque Stutz ya había utilizado motores de seis cilindros antes de 1917, suministrados por fabricantes como Wisconsin y Weidely, esta solución suponía un paso atrás respecto a su aclamado ocho cilindros vertical.

Los pilotos traseros siguen el mismo estilo que el resto de la iluminación del automóvil. Junto al tapón de combustible comienzan unos relucientes peldaños que ayudan a los pasajeros a subir a los asientos auxiliares desplegables situados detrás del habitáculo principal.
La alternativa de Continental
Consciente de las limitaciones de su solución de seis cilindros, Stutz ofreció una alternativa:
- Versión de seis cilindros: 85 caballos de potencia, motor fabricado por Stutz
- Versión de ocho cilindros: 90 caballos de potencia, motor suministrado por Continental, con un precio 50 dólares inferior al de la versión de seis cilindros
Recepción del mercado y declive
Resultados de ventas
La respuesta del público resultó decepcionante:
- 1929: solo se vendieron 1.310 Black Hawk, sumando ambas versiones, frente a 2.320 modelos Stutz convencionales
- 1930: las ventas totales se desplomaron hasta apenas 280 unidades
El crac bursátil de octubre de 1929 y la posterior Gran Depresión dejaron obsoleta la estrategia de las marcas complementarias prácticamente de la noche a la mañana.
El destino de las marcas complementarias
La mayoría de las marcas complementarias creadas durante los años veinte perdieron rápidamente su razón de ser después del crac. Solo dos sobrevivieron durante un periodo significativo:
- La Salle: se mantuvo hasta el final del año modelo 1940
- Pontiac: sobrevivió al sustituir en la práctica a su marca matriz Oakland y continuó hasta 2010

Este es un Black Hawk Speedster de cuatro puertas de 1929. Este ejemplar concreto equipa un motor Continental de ocho cilindros asociado a una caja de cambios de cuatro velocidades.
El capítulo final de Black Hawk
A partir de 1931, el antiguo Black Hawk fue rebautizado y vendido como Stutz Serie LA, perdiendo su identidad independiente:
- Disponible con seis tipos de carrocería, tres abiertos y tres cerrados
- Se eliminó la versión de ocho cilindros
- La producción continuó durante el año modelo 1933
- Desapareció de la gama a partir del año modelo 1934
Para entonces, al propio Stutz le quedaban solo unos dos años antes de declararse en quiebra, poniendo fin a la historia de una de las marcas automovilísticas más legendarias de los Estados Unidos.

Las lamas horizontales de ventilación en los laterales del capó son un rasgo estilístico característico de todos los automóviles Stutz de finales de los años veinte.
El legado del Stutz Black Hawk de 1929
La breve existencia del Black Hawk ilustra tanto la ambición como la vulnerabilidad de la industria automovilística estadounidense a finales de los años veinte. Llegó al mercado como una de las últimas marcas complementarias, justo a tiempo para vivir la catástrofe económica que volvió obsoletas esas estrategias de mercadotecnia.
Hoy, los descapotables biplaza Black Hawk que han sobrevivido son muy apreciados por los coleccionistas como raros testimonios de aquella etapa de transición en la historia del automóvil, una época en la que incluso fabricantes prestigiosos como Stutz intentaron acercar sus marcas a un público más amplio, hasta que la dura realidad de la Gran Depresión acabó con esos sueños.
Foto: Andréi Jrisánfov
Este texto es una traducción. Puede leer el artículo original aquí: Compañero: el descapotable biplaza Black Hawk de Stutz de 1929, en el relato de Andréi Jrisánfov
Publicado Enero 22, 2026 • 9m para leer