Oír chirridos o golpeteos mientras conduces nunca es buena señal. Ya sea que ocurra al arrancar el motor, al frenar o al tomar una curva, esos ruidos son la forma que tiene el coche de avisarte de que algo va mal. En esta guía aprenderás cuáles son las causas más habituales de los chirridos del coche, cómo diagnosticarlas y qué pasos seguir para solucionarlas antes de que se conviertan en averías costosas.
¿Por qué hace chirridos tu coche?
Los chirridos y golpeteos de un coche pueden deberse a una gran variedad de problemas: desde pastillas de freno desgastadas y correas de accesorios que patinan hasta averías más graves en la suspensión o en el sistema de dirección asistida. Ignorar estos ruidos puede acabar provocando averías o reparaciones caras más adelante.
Cuando oigas un ruido extraño por primera vez, intenta identificar exactamente cuándo y dónde se produce. Pregúntate:
- ¿Ocurre al girar la llave de contacto?
- ¿Chirría el coche al ralentí?
- ¿Aparece el chirrido al acelerar o al frenar?
- ¿Solo lo oyes al girar el volante?
- ¿Empeora en los baches o en superficies de carretera irregulares?
Ten en cuenta que eres legalmente responsable de mantener tu vehículo en buen estado de funcionamiento. Los ruidos extraños nunca deben ignorarse.
Causas más comunes de los chirridos en un coche
Estos son los responsables más frecuentes de los chirridos del coche:
- Correa poli-V (correa serpentina) desgastada o que patina
- Rodamientos del alternador o del generador desgastados
- Correa de distribución floja o dañada
- Polea de la bomba de refrigerante defectuosa
- Pastillas de freno desgastadas
- Fallo del sistema de dirección asistida
- Desgaste de la suspensión o lubricación insuficiente
- Carcasa de la columna de dirección rozando contra el revestimiento interior
- Neumáticos desgastados, con poca presión o con desgaste irregular
El coche chirría al girar la llave de contacto
Un chirrido al arrancar el motor suele deberse a una de dos cosas: una correa de accesorios que patina o una polea desgastada o desalineada. En ambos casos, la sustitución es la solución más fiable.
La correa de accesorios (también llamada correa de transmisión o correa auxiliar) acciona componentes clave como el compresor del aire acondicionado, el alternador, la bomba de la dirección asistida y la bomba de agua. Si esta correa es el origen del chirrido, las causas habituales son:
- Una correa desgastada o agrietada que ha perdido adherencia
- Tensión incorrecta de la correa — demasiado floja o demasiado tensa
- Una polea tensora defectuosa que no mantiene la presión adecuada
- Rodamientos desgastados en uno de los componentes accionados
Consejo: Como norma general, sustituye la correa de transmisión si el vehículo tiene más de 5 años o ha recorrido más de 50.000 millas. Consulta siempre el manual del propietario para conocer el intervalo de sustitución recomendado por el fabricante.
Chirrido procedente de la polea del alternador o del generador
Tu coche utiliza varias poleas: para el aire acondicionado, la dirección asistida, la polea guía, la polea tensora y el alternador. Cada polea depende de rodamientos para girar con suavidad. Cuando esos rodamientos se desgastan, la polea puede vibrar y producir un chirrido agudo.
Las señales de que una polea puede ser el problema incluyen:
- Un chirrido que varía con el régimen del motor
- Una correa que parece bambolearse o desplazarse de un lado a otro sobre la polea
- Desalineación o daños visibles en la propia polea
Un mecánico cualificado puede identificar rápidamente qué polea hay que sustituir con una herramienta de diagnóstico o un estetoscopio.
Chirrido cerca de la correa de distribución
La correa de distribución es un componente crítico que sincroniza el giro del cigüeñal y del árbol de levas. Si se afloja, se desgasta o se daña, la sincronización del motor puede descuadrarse por completo, lo que provoca daños internos graves y caros.
Las principales señales de alarma de un problema con la correa de distribución son:
- Chirridos o tableteos procedentes del vano motor
- Dificultad para arrancar el motor
- Fallos de encendido o ralentí inestable
Consulta el manual del propietario para conocer el calendario de sustitución recomendado de la correa de distribución. Cambiarla de forma preventiva es mucho más barato que reparar los daños en el motor que puede causar una correa rota.
Chirrido procedente de la polea de la bomba de refrigerante
Un chirrido que parece venir de la zona de la correa de distribución puede tener su origen, en realidad, en una polea de la bomba de refrigerante defectuosa. Unos rodamientos de mala calidad o desgastados en la bomba de refrigerante producirán ruido y, si no se tratan, pueden fallar por completo, provocando el sobrecalentamiento del motor y costes de reparación elevados.
También conviene tener en cuenta que una correa serpentina que patina puede transmitir el ruido a la zona de la correa de distribución, lo que dificulta localizar el origen del chirrido sin una inspección adecuada.
El coche chirría al acelerar o al frenar
Si tu coche chirría concretamente al acelerar o al pisar el freno, lo más probable es que el culpable sea la correa de accesorios o la correa estriada. Inspéccionala con atención en busca de:
- Grietas o fisuras en la superficie de la correa
- Vitrificación o zonas brillantes que indican que patina
- Deshilachado en los bordes de la correa
Dado que la correa de accesorios acciona todos los sistemas auxiliares del coche, una avería puede dejarte tirado. No retrases la inspección si detectas estos síntomas.
Chirrido al pisar el freno
Un chirrido o un ruido de roce al frenar es una de las señales más reconocibles de que hay que cambiar las pastillas de freno. A medida que las pastillas se desgastan, queda al descubierto un pequeño indicador metálico que roza contra el disco y produce ese característico sonido de advertencia.
Según Car and Driver, el desgaste de las pastillas de freno se considera una parte normal del mantenimiento del vehículo. Esto es lo que debes vigilar:
- Un chirrido agudo — normalmente la primera fase de advertencia cuando las pastillas se están adelgazando
- Rechinamiento o roce — señal de que las pastillas están totalmente desgastadas y el metal contacta con el metal, lo que puede dañar el disco de freno
- Testigo de freno encendido en el cuadro de instrumentos — algunos vehículos llevan sensores electrónicos de desgaste de las pastillas que te avisan directamente
Las pastillas de freno son un componente crítico para la seguridad. Si detectas alguna de estas señales, haz que las revisen y sustituyan lo antes posible. Consulta el manual del propietario para conocer los intervalos de sustitución recomendados.

El coche chirría al girar el volante
Un chirrido al girar el volante suele apuntar a un problema en el sistema de dirección asistida. Es una situación que debe tomarse en serio: un fallo de la dirección asistida mientras conduces puede provocar una peligrosa pérdida de control.
Las causas habituales de los chirridos relacionados con la dirección incluyen:
- Líquido de la dirección asistida bajo o contaminado — el líquido lubrica todo el sistema, y cualquier fuga o degradación provocará ruido
- Caja de dirección, bomba o latiguillo desgastados — cualquier componente del sistema puede afectar al rendimiento general
- Carcasa de la columna de dirección rozando contra el revestimiento interior — más frecuente en coches modernos, sobre todo en verano, cuando el metal se dilata por el calor y reduce la holgura entre componentes
Haz que un mecánico cualificado revise el sistema de dirección asistida para identificar la causa de raíz. No lo demores: una bomba de dirección asistida defectuosa puede deteriorarse rápidamente.
Chirrido al girar: ¿podrían ser los neumáticos?
Si tu coche se va hacia un lado al girar y oyes chirridos o golpeteos, puede que el problema sean los propios neumáticos. Las causas habituales relacionadas con los neumáticos incluyen:
- Desgaste irregular de la banda de rodadura — provocado por una mala alineación o por componentes de la suspensión desgastados
- Neumáticos con poca presión — la baja presión aumenta la superficie de contacto y puede provocar chirridos en las curvas
- Alineación de las ruedas incorrecta — hace que los neumáticos rocen contra el asfalto en lugar de rodar limpiamente
El mantenimiento adecuado de los neumáticos es una obligación legal, ya que repercute directamente en la seguridad vial y puede afectar a tu cobertura de seguro en caso de un accidente provocado por neumáticos defectuosos.
Los expertos de Michelin recomiendan la siguiente rutina de mantenimiento de los neumáticos:
- Comprueba la presión de los neumáticos cada 2-3 semanas
- Inspecciona los neumáticos con regularidad en busca de señales de desgaste irregular o daños
- Sustituye los neumáticos al cabo de cinco años, independientemente de su estado aparente
Según Tyre Shopper, cierto ruido de los neumáticos por la fricción con la carretera es normal, pero los sonidos inusuales o persistentes siempre deberían ser revisados por un especialista.
Chirridos en la suspensión: una advertencia que no deberías ignorar
Los chirridos procedentes del sistema de suspensión son señal de que puede estar gestándose algo más grave. La suspensión absorbe los golpes y las vibraciones de la carretera, proporcionando una conducción estable y cómoda. Cuando empieza a hacer ruido, las causas habituales incluyen:
- Muelles o amortiguadores desgastados
- Rótulas o casquillos de goma deteriorados
- Lubricación insuficiente en los componentes de la suspensión
- Bieletas de la barra estabilizadora dañadas
Si el chirrido empeora al pasar por baches o al tomar curvas, haz que revisen tu suspensión cuanto antes. Los componentes de la suspensión desgastados pueden afectar significativamente al comportamiento del coche y a la seguridad.
Mantenimiento periódico: la mejor protección contra los chirridos del coche
La forma más eficaz de evitar los chirridos en tu coche es mantener al día las revisiones periódicas. Un plan de mantenimiento regular ayuda a detectar a tiempo las piezas desgastadas, antes de que se conviertan en problemas mayores y más caros.
Aquí tienes un resumen rápido de lo que debes vigilar:
- Sustituye las correas de transmisión cada 5 años o 50.000 millas
- Sigue el calendario de sustitución de la correa de distribución indicado por el fabricante
- Revisa y cambia las pastillas de freno antes de que lleguen al indicador metálico de desgaste
- Rellena y sustituye el líquido de la dirección asistida según sea necesario
- Comprueba la presión de los neumáticos cada 2-3 semanas e inspecciónalos en busca de desgaste irregular
- Haz revisar los componentes de la suspensión una vez al año o si aparece algún ruido
Si tienes dudas sobre alguna de estas comprobaciones, no dudes en acudir a un mecánico cualificado. Detectar un problema a tiempo siempre es más barato que afrontar las consecuencias de la dejadez.

Publicado Abril 22, 2021 • 9m para leer